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me senté en postura de meditaciónapenas llevaba un mes largo haciendolo. Me resistía. Me resití durante mucho tiempo a sentarme en esa postura tan incómoda, pero algo me dijo que había llegado la hora. Y un día fuí y le dije al joven maestro. Maestro, quiero meditar, pronto seré ya mayor y estaré lejos de ser sabio si no hago algo. El joven maestro me miró y me extendió un zafu. Hurgué un rato con el zafu y mi culo y mis piernas hasta que dí con una postura que pude aquietar. Luego me dijo respira, dejate respirar. Y me respiré..... Y así empezó todo... Era fácil. Tanto tiempo evitando esto para luego sentir que no sucedía nada especial, que no era tan dificil, que no levitaba, que no me pasaba nada. Pasaron unos días y empecé a sentir al respirar una extraña energía, una extraña fuerza en mi interior. Y apareció el miedo. Luego entonces si era posible. Todo lo que había imaginado y temido empezó a suceder. Pasó más tiempo y empecé a sentir que me transformaba. Sentado en aquel pequeño cojín empezó a aparecer un hombre que al respirar se volvía más grande y parecía que ya no cabría en tan pequeño sustento. El hombre crecía y crecía, pero sin embargo no pasaba nada especial aparte de eso. 18/04/2007 14:14 Autor: enestadopuro. #. Comentarios » Ir a formulario |
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